Algunas de las personas que colaboramos con entidades privadas no lucrativas que buscan impactos en la sociedad - asociaciones, fundaciones, ONGs, que para denominarlas podemos agruparlas como “del Tercer Sector” - y que, además, estamos vinculados a la gestión de organizaciones en general – por ejemplo, de organizaciones públicas -, venimos proponiendo que su funcionamiento, en general, se desarrolle, de un modo lo más integral posible.
Para conocer la opinión sobre la relevancia o el peso de estos elementos, se diseñó un cuestionario y se realizó una encuesta que trató de recoger si, en general, pensamos que las organizaciones del Tercer Sector deben incluir en su esquema de gestión, algunos o todos sus ítems.
Por ejemplo, en primer lugar, un enfoque sobre sus liderazgos: si se opinaba que estas entidades sí deben tener en cuenta asuntos sobre el desempeño de sus líderes, habría que señalar la casilla correspondiente. Siguiendo con ejemplos, si se creía que la gestión de las personas de la organización no es algo sobre lo que se debían posicionar, en el segundo apartado se podía poner una cruz en el no. Y así hasta el final.
Este fue el cuestionario que se pasó:
1 los liderazgos,
2 la gestión de las personas de la organización,
3 los tiempos, el diagnóstico, las herramientas y los sistemas,
4 la escucha a las personas,
5 la participación,
6 la planificación,
7 la innovación,
8 la comunicación,
9 la gobernanza y la cooperación,
10 la transparencia, el gobierno abierto y la confiabilidad,
11 la evaluación y la rendición de cuentas,
12 la integridad y los valores públicos,
13 la gestión del conocimiento en el fin y o cambio de funciones, o de mandato
14 la formación y el aprendizaje y
15 la gestión de la tecnología.
Todos los cuestionarios recibidos señalaron con un sí las 15 preguntas, salvo en dos ocasiones: una persona señaló un no en la 14 - la formación y el aprendizaje - y un blanco en la 15 - la gestión de la tecnología -, y otra persona un no en la 17.
Así, podemos decir que las personas que participaron apoyan masivamente la idea de que las entidades privadas no lucrativas que buscan impactos en la sociedad - asociaciones, fundaciones, ONGs…- cuenten en su funcionamiento, en general, con un buen elenco de elementos de gestión para que su desempeño se desarrolle de un modo lo más integral posible.
Preocupados por la “decepción generalizada de la gente hacia los políticos” - tragedias como la Dana o los incendios de este verano han retratado con toda su crudeza el bajísimo nivel de nuestros responsables políticos, dicen - alumnos y alumnas de Navarra han creado un contrato ético con cinco puntos que se dirigen “a toda persona que ostente cargos públicos de representación política, puestos de responsabilidad en las distintas administraciones y organismos públicos de nuestro país”. Este es su contenido: 1. Tengo prohibido insultar o descalificar a los adversarios políticos debiendo tratarles siempre con el debido respeto. 2. No puedo mentir, manipular informaciones, crear o difundir bulos. 3. En la medida de mis posibilidades, tengo el deber de atender a todos los medios de comunicación, sin excepción ni limitación de ningún tipo. 4. Me comprometo a hacer por sentarme, escuchar y dialogar con el adversario político, buscando acuerdos sobre los graves problemas y desafíos de mi paí...
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